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Fuente: La Razón - 19 de julio de 2012


Comité y empresa llegan a un acuerdo tras un encierro de 6 horas. Habrá 4 despidos en Ferraz, prejubilaciones y bajas incentivadas.

Los trabajadores del PSOE se encerraron en Ferraz como protesta.

Se agotaba el plazo. Y a falta de cuatro días para la fecha límite, las negociaciones entre el Comité de Empresa y el PSOE para cerrar el Expediente de Regulación de Empleo estuvieron a punto de saltar por los aires. Tanto es así que los empleados de la calle Ferraz decidieron ayer por la mañana encerrarse en asamblea permanente hasta que la gerencia, dependiente de la secretaría de Organización, cediera en sus pretensiones. En torno a las cuatro de la tarde y tras seis horas de encierro se alcanzó un principio de acuerdo, ratificado a última hora de la noche, y del que se informará hoy.

Al final, la dirección accedió a reducir de 32 a 4 el número de despidos en la sede central del partido mientras que no habrá bajas forzosas en la plantilla del Grupo Parlamentario en el Congreso.

Bajas incentivadas

Hasta aquí las buenas noticias, porque la reducción del 40 por ciento de la masa salarial que se había propuesto el PSOE después de la disminución de un 50 por ciento de sus ingresos, llegará a través de bajas incentivadas, prejubilaciones para los empleados entre 55 y 58 años, reducciones de jornada de hasta un tercio de la misma y rebajas salariales de hasta el 20 por ciento de la nómina, según informaron ayer los trabajadores afectados. La dirección no quiso sin embargo confirmar estos datos ni tampoco lo que ha pagado a la consultora KPGM por el estudio realizado para mejorar la gestión y valorar sus riesgos.

El Comité de Empresa considera en todo caso aceptables las condiciones, ya que existe además un compromiso de la dirección de recolocar a 20 trabajadores que en principio iban a ser despedidos en la nómina de asesores/asistentes a la que el PSOE tiene derecho en el Congreso de los Diputados.

El Expediente de Regulación de Empleo que afronta ahora el PSOE es consecuencia del plan de austeridad y recortes puesto en marcha por el secretario de Organización, óscar López, para afrontar la asfixia económica del partido tras la histórica derrota electoral del pasado noviembre y la reducción de un 20 por ciento de la subvención del Estado que aprobó el Gobierno para todos los partidos y que el PSOE intentó frenar sin ningún éxito en la negociación para la reforma de la Ley de Financiación de Partidos Políticos. No sólo no pudo evitar el recorte de 2012, sino que para el próximo ejercicio el Gobierno ya ha anunciado otra rebaja en la asignación de otro 20 por ciento, lo que podría dejar a los socialistas en situación de indigencia. Algo de lo que se quejó ayer amargamente el portavoz económico del PSOE, Valeriano Gómez, al ministro Montoro durante la sesión de control al Gobierno. El que fuera ministro de Trabajo llegó a insinuar que el recorte en las subvenciones a partidos, sindicatos y concejales era propio del franquismo. "Me recuerda a una vieja situación. Si lo que quieren es volver al sindicato único y a los alcaldes elegidos a dedo, díganlo", espetó al ministro de Hacienda.

Quien más duramente se ha peleado con el PP para evitar el ajuste presupuestario de los partidos ha sido, sin duda, el diputado Txiki Benegas, durante la tramitación parlamentaria de la reforma de la ley de financiación de organizaciones políticas. Todo ha sido baldío, por lo que la secretaría de Organización del PSOE se ha propuesto reducir el gasto anual en unos 17 millones de euros, de los cuales 13 se han reducido ya en gastos corrientes y servicios.

Rubalcaba pide una segunda vuelta

Dicen en Ferraz que la decisión no tiene nada que ver con las críticas internas, sino con que lo que se aprueba hoy son unos nuevos Presupuestos. El caso es que Alfredo Pérez Rubalcaba asumirá esta mañana el debate sobre la convalidación del decreto ley de los últimos recortes decididos por el Gobierno. Algo poco habitual en un líder de la oposición cuando se trata de debates de estas características, que suelen asumirlos los portavoces de área o el portavoz del grupo parlamentario, máxime cuando el interlocutor no es el presidente del Gobierno, como es el caso.

En el PSOE cuentan que Rubalcaba afronta la cita como una "segunda vuelta" del debate presupuestario, del que también se hizo cargo, dada la trascendencia de las medidas aprobadas. En el PP interpretan la decisión en otra clave bien distinta, que es la de la presión interna que el jefe de la oposición tuvo la semana pasada tras su moderada intervención. En todo caso, parece claro que el secretario general del PSOE endurecerá el tono en su rechazo a los últimos ajustes, singularmente a la subida del IVA y la eliminación de la paga de Navidad de los funcionarios.


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