Tipos como estos

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3 de marzo de 2010


Durante los 86 días que ha durado la huelga de hambre que Orlando Zapata Tamayo ha llevado a cabo en una prisión cubana no los hemos escuchado. Tras su muerte, sabemos que estaban ahí. Casi nos hubiera parecido raro que no aparecieran. Todos los regímenes que se han sucedido en la Historia, por muy abyectos, repugnantes o crueles que sean, han tenido sus fieles, servidores a su causa que no dudan en anteponer sus coincidencias ideológicas, sus fobias, o simplemente su proyección personal, ante cualquier otra consideración moral o ética e ignorando el sufrimiento de miles de seres humanos.

Aunque nos parezca increíble existen estos tipos. No hay que mirar al pasado para reconocerlos, conviven entre nosotros. Algunos incluso por su profesión, por alguna capacidad o simplemente por azar alcanzan cierta notoriedad en nuestra sociedad, gracias a eso podemos identificarlos. Son únicamente intolerantes, totalitarios de manual, que se creen su propio discurso como si fuera una verdad sagrada que no necesita refutación alguna. No consienten la contradicción con argumentos y no dudan en descalificar a quién no comparte su sintonía.

Tras la muerte del disidente cubano, no han perdido el tiempo y no han tardado en salir a la opinión pública. Como esperábamos de ellos, no para condenar su injusta muerte. Ni siquiera para criticar la crueldad o la falta de libertades que aún se sigue sufriendo en la Isla de Cuba en pleno Siglo XXI. Sino para hacer lo de siempre, lo mas fácil, ponerse del lado de los verdugos y otorgarles su complicidad frente a las víctimas, que indefensas solo les queda sufrir no solo la represión o el exilio, sino también sus insultos y su desprecio, incluso después de su propia muerte

Tipos como Toledo, actor y cejatero militante, que es capaz de vestir con camisetas con la imagen de Ho Chi Minh, y al mismo tiempo calificar, a un albañil, de 42 años, que acaba de morir por querer transmitir al mundo la realidad de uno de los sistemas mas perversos del planeta, como "un delincuente común", y al resto de disidentes que afrontan en condiciones inhumanas el desafío de sobrevivir para poder contarlo, como "gente que ha cometido actos terroristas contra el Gobierno cubano, actos de traición a la patria y un montón de delitos". Para Toledo el régimen comunista "con sus miserias y sus grandezas, es un modelo a seguir en muchos aspectos".

Pero por suerte, hoy en día, nadie compra ya ese discurso miserable que hoy, suena mas repugnante que nunca, mercancía podrida que solo se alimenta a orillas de círculos tan sectarios de izquierdas que niegan la realidad simplemente porque desdice sus propios prejuicios. Como aquellos que niegan el holocausto nazi, estos tipos nunca serán un referente para nosotros.

Sin embargo, Toledo únicamente es el personaje mas visible de un esteriotipo que solo es posible cuando se da un caldo de cultivo mas preocupante. ¿Por que Zapatero ha tardado 48 horas en "lamentar" la muerte de Zapata?. Como es posible que la posición del Gobierno de España sea seguir "tendiendo puentes" hacia un sistema que no respeta los mas elementales derechos humanos. Un sistema sanguinario que es incapaz de evolucionar, y de mostrar el más mínimo grado de compasión hacia los que cometen el mas grave de los delitos: discrepar. ¿Cuantas muertes necesita la izquierda para condenar sin ambages, sin matices, el repugnante sistema totalitario que algunos de ellos apoyaron, alentaron, comprendieron y justificaron?.

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