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01 de julio de 2010



Hay un antes y un después del régimen sindical y es ahora cuando todos los ciudadanos han visto a esos liberados de currar liberarse también de cumplir la ley. Y eso se ha terminado. Querían reventar Madrid pero han reventado la escasa credibilidad que les quedaba. Los sindicatos la montan, los socialistas les jalean y los ciudadanos lo sufren.

La Vicepresidenta de la Vega ha responsabilizado a Esperanza Aguirre de la huelga salvaje que padecen los madrileños. No cabe mayor indecencia. Que una persona de su responsabilidad se ponga del lado de los piquetes para atacar a Aguirre es un insulto a los madrileños que sufren este abuso sin precedentes. Equiparar un Gobierno que intenta que se cumpla la Ley con una banda de sindicalistas que actúan al margen de la Ley es inaceptable. Aparte de que se olvida del importante detalle de que ella y su gobierno no negociaron con ningún funcionario, ni ningún pensionista, cuando decidieron bajarles el sueldo y las pensiones.

También Cándido Méndez (que comparte con Zapatero el dudoso honor de haber provocado 5 millones de parados) ha salido llamando chantajista a la Comunidad de Madrid. Este sujeto aún no se ha dado cuenta de que la paciencia de los ciudadanos hacia los abusos sindicales ha terminado para siempre. Que se dé cuenta Méndez de que un puñado de liberados saciados de subvenciones no pueden hacer la vida imposible a todos los trabajadores,

La violación de los servicios mínimos durante la jornada del martes es un hecho gravísimo que ha causado trastornos incalculables a millones de madrileños que sufragan con sus impuestos no sólo el servicio del Metro, sino los sueldos de los propios desaprensivos que se han apropiado de sus derechos. No se puede permitir que unos señores privilegiados utilicen los bienes públicos para intentar chantajear al Gobierno con los madrileños como rehenes. Esto ya no es una huelga, es un delito.

Los sindicatos UGT y CC.OO. han demostrado con esta huelga su absoluta politización, ya que les cuesta meses e incluso años movilizarse contra el Gobierno si es socialista y apenas unas horas si es del PP

La violación de los servicios mínimos y la propia huelga es una muestra de insolidaridad con los 5 millones de parados, con los trabajadores públicos que han visto bajado su sueldo, con los trabajadores de Metro que no pueden ir a trabajar por la acción de piquetes "informativos", con los madrileños que no pueden usar el Metro para ir a sus trabajos, a sus citas médicas o sus centros de estudio. Los sindicatos y sus cómplices socialistas y comunistas atacan los derechos de los trabajadores que utilizan el Metro. Cualquiera de los parados que hay en la España de ZP se cambiaría sin dudarlo por uno de estos "trabajadores" aunque le bajaran el sueldo ese poquito que éstos se niegan a aceptar a pesar de tener empleo fijo, de calidad y con todo tipo de ventajas laborales.

Lo más insolidario es que a cinco millones de españoles se les ha bajado un 100% porque se han ido al paro mientras ellos tienen asegurado su puesto fijo. Y muchos otros madrileños (taxistas, comerciantes...) han visto disminuir sus ingresos entre un 30 y un 50%. Pero estos señores tienen algo distinto: utilizan los bienes públicos para intentar chantajear.




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