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Fuente: La Razón - 21 de septiembre de 2013


El 67% de la plantilla está afectada por el ERE. Que recibirán un tope de 12 meses de indemnización.

Los trabajadores de UGT denuncian que el sindicato se ha ajustado a la reforma laboral.

En menos de un año y medio, UGT-Madrid se va a deshacer de más del 70% de su plantilla. Después de que, en mayo de 2012, despidiesen a 33 trabajadores, el sindicato anunció ayer un segundo Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que, en principio, afectará a 44 de los 70 empleados del sindicato. Además, se da la circunstancia de que, pese a que el secretario de Administración de la formación, Carmelo Ruiz de la Hermosa, asegura que continúan rechazando la reforma laboral, fuentes de la plantilla aseguraron a Efe que les han propuesto 20 días por año trabajado, tal y como marca la actual normativa.

Una circunstancia similar se vivió en el primer ERE que se presentó la primavera del año pasado y en el que el secretario general de UGT-Madrid, José Ricardo Martínez, puso sobre la mesa una indemnización de 22 días por año trabajado. Antes, había intentado un ERE voluntario en el que, junto con una batería de medidas de contención del gasto y despidos temporales, ofrecía 37 días por año trabajado como indemnización. Eso sí, la oferta tenía un plazo de sólo 20 días y, por si fuese poco, se incumplieron los acuerdos alcanzados, desembocado en un planteamiento de despido de 36 empleados.

Huelga en el sindicato

La respuesta de los empleados fue análoga al rechazo que la formación enarbola contra la política laboral del Gobierno de Mariano Rajoy. Se convocaron manifestaciones y José Ricardo tuvo que aguantar durante varios días piquetes como los que suele organizar en las huelgas generales. Tras semanas de protestas, los despidos se redujeron de 36 a 33, de los cuales algunos recibieron 35 días por año trabajado con un máximo de 15 mensualidades y otros obtuvieron 40 días por año trabajado con un máximo de 18 meses.

El resultado económico de la dura negociación del primer ERE no fue el único peaje que pagó UGT-Madrid por la mala administración de sus recursos que, como en muchas empresas e instituciones, se han reducido drásticamente debido a la crisis económica. José Ricardo Martínez también sufrió un duro varapalo por su rigidez a la hora de negociar los despidos, puesto que en el XIII Congreso regional del sindicato el pasado mayo el secretario general de UGT-Madrid renovó su puesto con un 31% menos de apoyos, el más bajo de sus 17 años al frente de la federación madrileña. Así, venció a su hasta entonces secretario de Organización, Miguel ángel Abejón con un 66% de los votos, muy por debajo del 9/% cosechado en 2009 el 92% que logró en 2005.

Ahora, de nuevo tiene que aplicar una sangría y dejar en anecdótico el equipo ya exiguo de personal de UGT-Madrid. El pasado 13 de septiembre registró un segundo Expediente de Regulación de Empleo del que esta semana ha informado a los representantes sindicales de los trabajadores. El motivo de los despidos es, según el sindicato, la drástica reducción o eliminación de los programas de empleo, igualdad y juventud, financiados por la Comunidad de Madrid. Así como el retraso en los pagos de algunos de estos programas que ya han realizado.

Contradicciones

Según explicó Ruiz de la Hermosa, "de momento no ha habido ninguna negociación con los representantes de los trabajadores, tan sólo les hemos presentado la documentación y en los próximos días nos reuniremos para tratar los términos de los despidos". Por este motivo, el secretario de Administración de UGT-Madrid afirmó que la dirección todavía no había realizado ninguna oferta de indemnización a los empleados afectados. De este modo, las negociaciones comenzarán la próxima semana y el plazo para cerrar un acuerdo termina el próximo 13 de octubre.

"El objetivo es lograr recolocaciones y tratar alternativas para reducir el número de despidos", aseguró. De hecho, en el comunicado en el que informaban del nuevo ERE, el sindicato señala que también se ajustarán los gastos a los ingresos de las cuotas de afiliados. Sin embargo, a primera hora del día, fuentes de la plantilla aseguraron a Efe que la oferta inicial era de 20 días de indemnización por año trabajado y un máximo de 12 mensualidades.

La sangría del sindicato, que pasará de tener unos 150 trabajadores a comienzos de 2012, a cerca de una treintena a finales de este año, comenzó hace dos años con un primer despido de 30 trabajadores indefinidos en noviembre de 2011. Poco después, otros 30 no vieron renovado su contrato puesto que estos estaban vinculados a proyectos de formación de la Comunidad de Madrid que se eliminaron por motivos económicos y que aportaban un millón y medio de euros a las arcas de UGT-Madrid.


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