Elena González Moñux
Presidenta del PP de Fuencarral - El Pardo



Insostenible, así definía el jueves de hace dos semanas The Economist, la situación de la economía española. No mala, ni muy mala, sino insostenible. Y así las cosas, con un modelo de Estado inviable, con el paro acercándose a los cinco millones, con las cuentas públicas fuera de control, con la mitad del sector financiero incapaz de amortizar su gigantesca deuda y asfixiado por una morosidad inasumible, el gobierno anuncia a bombo y platillo un plan económico que arreglará todos nuestros males y será la envidia del mundo, y nos sale con un refrito de las banalidades, mentiras y sandeces que han ido improvisando en los últimos meses. Una vez leídas las seis páginas que cambiaran la Historia, uno se pregunta qué clase de gobierno puede perpetrar semejante insulto a una nación en crisis.

"Zapatero ha demostrado ser un político iluso. Tenía una visión simple de problemas complejos. Por eso cometió graves errores de cálculo, tanto en el caso del Estatut, como en el de ETA, o en el desplome financiero y económico..." ¡A qué punto de hartazgo no habremos llegado ya todos! cuando hasta defensores acérrimos del Presidente hasta hace muy poco, se permiten opinar de él de esta manera, como lo ha hecho Iñaki Gabilondo.

Hemos llegado a un punto en el que Zapatero está poniendo en aprietos hasta nuestra democracia. Su actitud beligerante, su continuo falso talante progresista y su facilidad para enfrentar a unos sectores contra otros, a unos españoles contra otros, están poniendo en riesgo el funcionamiento de la sociedad civil y descubriendo continuamente la baja calidad de la representación política que tenemos. Estos problemas se refieren tanto al Partido Socialista como a sus representantes, que atienden de manera deficiente los principales problemas de los ciudadanos y no rinden cuenta adecuadamente de sus acciones políticas. Y la sociedad española se ve a sí misma incapaz de influir en las decisiones políticas, al mismo tiempo que ve con tristeza e indefensión como día a día la política alocada de Zapatero está acabando con lo poco que queda de una España con sentido. Cómo se entiende que un ministro español, que se suponen el máximo representante y defensor de tu país, cuando deja de serlo al día siguiente está pidiendo la independencia de la Comunidad que ahora preside, como es el caso de Montilla. O cuando nuestra Ministra de Defensa se calla cuando se insulta al Rey y a la bandera, pero por los abucheos a Zapatero el día de las Fuerzas Armadas, quiere hace un protocolo nuevo para este acto a partir el año que viene. O el acuerdo ahora con el PNV, que en clave de política nacional significa alargar unos meses más la agonía de Rodríguez , pero que nos condena a seguir inmersos en una crisis cuya salida cada vez está más lejos porque, de hecho, lo que hace el Pacto es dar carta de naturaleza a unos Presupuestos que nadie cree y en los que nadie confía, ni siquiera el propio PNV, que lo único a lo que aspira es a cerrar el traspaso de las transferencias pendientes al País Vasco para rentabilizar esa victoria electoralmente. Tan es así que los nacionalistas vascos tenían preparada su propia enmienda a la totalidad por si acaso el acuerdo no se cerraba a su agrado, lo cual indica la confianza que la totalidad del Parlamento tiene en las cuentas del Estado para el año que viene, que van a ser las que más enmiendas a la totalidad reciban, al menos de las que hasta ahora ha presentado el Ejecutivo de Rodríguez.

Y yo, por todo esto, opino igual que una gran mayoría de españoles y es que el Partido Socialista ha conseguido, con Zapatero a la cabeza, en estos seis años, una sociedad civil pasiva y desmotivada por la política y un sistema de representación caracterizado por su lejanía de los ciudadanos y por su falta de sensibilidad y respuesta a los problemas de aquellos, y todo esto constituye una mezcla peligrosa para la salud de la democracia española.