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Los que nada hicieron para evitar la quema de la bandera de España ni la foto del Rey por radicales catalanes, quieren imponer ahora la ley del silencio.

Habrá que tener cuidado a partir de ahora. Quiénes se crean con el derecho a opinar libremente, deberán saber que el Gobierno no admite críticas.


Tras los silbidos al Presidente del Gobierno y a sus ministros durante la celebración del día de la Fiesta Nacional, ahora resulta que el Gobierno se siente molesto por el ataque a los símbolos nacionales. La Ministra Chacón quiere reunir a los grupos parlamentarios, para establecer un "protocolo para garantizar el respeto a la Fiesta Nacional". Está claro que Zapatero no se dio cuenta que los abucheos no iban dirigidos ni a la bandera, ni al ejército ni a los Reyes, sino a él mismo y a toda su comparsa.

Al ser ahora el Gobierno el destinatario de los silbidos, se quieren tapar las bocas de los que les critican y cercenar un derecho fundamental como es la libertad de expresión. ¿Cómo hará ZP para evitar que un ciudadano libre silbe en la calle? ¿Harán un desfile a puerta cerrada? ¿Será fichado la policía?

Los que nada hicieron para evitar la quema de la bandera de España ni la foto del Rey por radicales catalanes, quieren imponer ahora la ley del silencio. Negarle a un ciudadano a expresarse libremente, constituye un atentado contra sus derechos fundamentales, algo que suele ocurrir en países amigos del gobierno socialista como Cuba o Venezuela (país que por cierto dejó plantado a su amigo Zapatero en el desfile).

El PSOE, muy acostumbrado a utilizar sus medios de comunicación afines, pondrá en marcha la maquinaria para hablar de falta de respeto a la bandera, a los caídos o al Monarca. Pero lo cierto es que el objetivo de los abucheos eran solo el Presidente y sus Ministros. Si bien es cierto que el momento elegido no fue acertado, no lo es menos que la gente ya no distingue los momentos porque está harta de este Gobierno, harta de su presidente y harta de sus ministros. Es difícil pedir respeto a la gente cuando no se tiene respeto por la gente.

Tiene gracia que se utilice a las familias de aquellos que dieron su vida por España para criticar la actitud de los que silbaron al Zapatero, sobre todo teniendo en cuenta el número de humillaciones que han tenido que sufrir los familiares de víctimas del terrorismo desde que los socialistas llegaron al Gobierno. La humillación de la negociación y la puesta a disposición de la fiscalía y de las fuerzas de seguridad del Estado para la consecución de sus intereses políticos, han sido la tónica habitual durante los mandatos de Zapatero.

No podemos olvidar, cuando oímos a la "ministra pacifista" hablar de respeto a los caídos, que el ex ministro Bono hizo cambiar el texto del homenaje a los caídos. Hizo que se cambiara la expresión "No quisieron querer a otra bandera", por "no pudieron servir con más grandeza". Es decir, que no quieren que nadie se sienta ofendido por mencionar el día de la fiesta nacional, a la bandera de España. ¿Hay mayor falta de respeto para la bandera que renegar de ella?

Habrá que tener cuidado a partir de ahora. Quiénes se crean con el derecho a opinar libremente, deberán saber que el Gobierno no admite críticas. Mucho menos ahora que no hay un solo ciudadano que dé la cara por ellos. Ni siquiera los medios que en otro tiempo les bailaban el agua, se atreven ahora al peloteo al que están acostumbrados.

Habrá que ver en qué finaliza esto, pero no sería de extrañar que el Gobierno llegara a un acuerdo con los nacionalistas para aprobar una moción de defensa de la bandera española.

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