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Elena González Moñux
Presidenta del PP de Fuencarral - El Pardo



"El Gobierno de España ha reaccionado con firmeza ante el pulso irresponsable de los controladores aéreos y el Grupo Socialista en el Congreso le respalda plenamente. El Ejecutivo ha dicho basta ya a los privilegios intolerables, basta ya al chantaje permanente con los ciudadanos como rehenes, y basta ya ante la actitud criminal de quienes ponen en jaque a todo un país y su economía para forzar el "trágala" de sus reivindicaciones inasumibles…" Con estas hipócritas, insidiosas y embusteras palabras nos sale Rafael Simancas, Portavoz ahora en la Comisión de Fomento, para justificar el secuestro de más de 250.000 personas en los diferentes aeropuertos españoles, este pasado viernes 3 de diciembre. Este señor, recolocado en esta comisión como podía igualmente estar en medioambiente o en agricultura, porque sabe igual de todas, es decir nada de ninguna, se permite el lujo de escribir este artículo, cuando todavía siguen, hoy domingo, miles de personas retenidas en los aeropuertos a la espera de poder subir al avión que llevan cuarenta y ocho horas esperando. Pero lo malo no es esto, sino que antes de normalizar la situación, al igual que hizo Rubalcaba el 11-M, ya están culpando al PP, de estar detrás de esta huelga y de ser los provocadores del caos histórico que se ha producido. La actitud del Gobierno, y la de muchos dirigentes socialistas, está siendo absolutamente despreciable. Ya está la maquinaria de marqueting y de engaño del PSOE puesta en macha, ahora toca confundir, engañar y, como siempre, ocultar la verdad de los hechos.

Y no es éste el único caso. Hay que escuchar en boca de Gaspar Zarrías o de Juan Fernando López Aguilar acusaciones al PP de defender los intereses de los controladores, es cuando menos propio de auténticos sinvergüenzas, por la continua tomadura de pelo y confusión a la que someten a todos los ciudadanos de ese país.

Pero en este caso, la actitud de nuestro Presidente, Mariano Rajoy, ha sido muy diferente a la de ZP y Rubalcaba, en la crisis del 11-M o en el tema del Prestige. Ahora también Rajoy podía haber inducido a que la gente saliese a la calle a manifestarse y a provocar más caos del que ya tenemos , cómo bien hizo en aquellos dos casos Rubalcaba, pero nuestro Presidente, responsable de la situación difícil de España, ha respondido con serenidad, patriotismo y conocimiento de estado, trasladando, desde su puesto de Jefe de la Oposición, tranquilidad, orden y serenidad, y no echando más leña al fuego, como bien hubiesen hecho en el PSOE, que solo hubiese creado más confusión, más crisis e incrementado aún más la imagen de hazmerreír que tenemos en todo el mundo.

El sentimiento unánime de los que sufrimos el desconcierto y la anarquía del pasado viernes era que ya no cabe otra salida: -España no puede soportar ni una hora más de huelgas, paralizaciones ni de quebranto de su ya deteriorada economía. El desgaste al que ha llegado este país de la mano del presidente ZP no puede continuar bajo ninguna circunstancia. Los controladores aéreos han puesto en la picota al Gobierno que se ha visto obligado a tomar una medida extraordinaria como ninguna otra, mientras su presidente guardaba un vergonzoso silencio. Este Gobierno está acabado, muerto, sentenciado, mientras el país se desmorona y ofrece al exterior la imagen de un declive imparable y demoledor-

Ni yo ni nadie de mi partido puede justificar nunca la actitud de los controladores aéreos, una actitud que roza el chantaje pero la responsabilidad que los propios controladores tienen en esta situación no resta ni un ápice de la que tiene el propio Gobierno que ha sido el que ha conducido a los controladores a esta huelga salvaje tomando una decisión absolutamente arbitraria e injusta por la forma en que se ha tomado, sabiendo además que hacerlo así iba a tener consecuencias dramáticas. Y que para más escarnio la propia Ministra de Economía reconocía que algo así ya se esperaba.

Luego lo único que cabe decir es que este Gobierno es tan responsable del secuestro de los ciudadano como los propios controladores, y es el único responsable de haber llegado a este extremo, de haber llevado al país a una crisis que sus últimas consecuencias van a ser irrecuperables para miles de personas y de casos particulares que en pocos días olvidaremos pero que nunca llegaremos a conocer ni a poder valorar sus pérdidas económicas y personales.

Este país se está viendo conducido a una situación insostenible, hasta el punto de que nunca en los más de treinta años de democracia habíamos vivido un estado de alarma como el actual, y la única salida para superar esta situación, para que este país recupere la dignidad y la tranquilidad, es que éste Gobierno dimita, que el presidente ZP convoque ya de una vez elecciones generales anticipadas y permita a los ciudadanos españoles elegir un nuevo gobierno que pueda afrontar el futuro con decisión y con un programa de reformas intenso que devuelva la confianza y la credibilidad en este país.

Lo que ocurrió el viernes en los aeropuertos españoles, y singularmente en el de Madrid-Barajas, con el abandono masivo por los controladores de sus puestos de trabajo y el consiguiente cierre del espacio aéreo nacional, remite a la última y exasperante incompetencia del Gobierno de Zapatero. El Ejecutivo, a propuesta del ministro de Fomento, sin consulta ni negociación previas con los sindicatos y representantes de los controladores, en una fecha tan crítica como el comienzo del puente vacacional más largo del año, aprobó un Real Decreto sobre el sistema horario de los trabajadores de AENA. La disposición -que se fue conociendo a lo largo de las primeras horas de la tarde- desembocó en una huelga salvaje, irresponsable y presuntamente delictiva de los controladores al país entero y roto el sistema de enlaces aéreos con varios países de Europa y el continente americano y causado un quebranto de decenas y decenas de millones de euros a compañías aéreas, así como al sector de la hostelería.

Blanco transmitió en su comparecencia una insufrible impotencia y una evidente sensación de perplejidad y estupor. Los controladores le han dado jaque mate a un ministro que no ha sabido en ningún momento con qué tipo de colectivo jugaba su particular partida política.

Desde las 17 horas de la tarde del viernes nuestro país descendía de categoría por la ineptitud del Gobierno -Blanco tendría que presentar su dimisión de modo inmediato por su oportunismo e imprevisión- y por la intolerable irresponsabilidad de un colectivo profesional que se ha ganado a pulso su reformulación absoluta y total.

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