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3 de diciembre de 2016

Las restricciones se estrenaron con atascos y caos en las calles de Madrid.

Los peores presagios se cumplieron. El primer día de cierre al tráfico desembocó en un caos circulatorio total, justo al inicio del puente de diciembre. El ambiente en los accesos a la Gran Vía y en el resto de calles restringidas en el centro fue desde el comienzo un estridente concierto de silbatos de policías, cláxones, retenciones y nerviosismo por parte de los conductores: Es caótico, reconocían los agentes de Movilidad.

Poco después de cerrarse al tráfico la Gran Vía, los problemas se trasladaron a su entorno más cercano. La más afectada fue sin duda la plaza de Cibeles. La acumulación de coches en este punto tuvo a su vez consecuencias hacia Colón y Neptuno. La aparición de los agentes de Movilidad, que informaban a los conductores de la nueva situación del tráfico y ordenaban buscar rutas alternativas, provocó un tapón en Cibeles que se trasladó a la Castellana y a Recoletos. En Plaza de España más de lo mismo, aglomeraciones y tráfico mucho más lento de lo habitual. Los agentes, en función de la ubicación, derivaban a los coches a las calles colindantes, sin una planificación clara."Si alguien me dice que va a trabajar le voy a dejar pasar, no podemos estar cinco minutos pidiendo a cada conductor que explique con detenimiento hacia donde se dirige", indicó otro de los agentes, ubicado en el control de Alcalá con la Gran Vía.

La congestión, no obstante, no se debió únicamente al desvío de los vehículos a las vías colindantes, sino al atasco que se formaba en estos mismos puntos. En la Gran Vía, con un solo carril de acceso, taxis, autobuses y otros vehículos autorizados se agolpaban formando un embudo.

El PP, que se opuso a la decisión, ha denunciado el caos y ha señalado que muchas cámaras del Ayuntamiento estuvieran fuera de servicio. El portavoz adjunto del PP en el Ayuntamiento, Iñigo Henríquez de Luna, calificó la iniciativa de despropósito, ya que, a su juicio, arruinará las fiestas a los madrileños.

La medida fue criticada también por el RACE. En un comunicado, señaló que Carmena ha tomado esta decisión de forma unilateral, sin informar al Consorcio Regional de Transportes y alertó del caos circulatorio no solo en la ciudad, sino en los accesos, incluso para todos aquellos que, finalmente, opten por el transporte público. Reiteramos la criminalización y poca consideración de este Ayuntamiento para con los conductores, dijo antes de criticar la falta de información y la mala previsión de las medidas y exigir una reunión entre ayuntamiento y agentes implicados para "poder comprender estas políticas e incluso poder aportar ideas alternativas".



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