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Hace ya diez años, en un curso sobre relaciones internacionales, un diplomático que entonces ocupaba un puesto de bastante responsabilidad, hablando acerca de la intervención de la OTAN en los Balcanes, dijo respondiendo a la pregunta de un asistente: "solo teníamos dos opciones: actuar o mantenernos al margen. Si actuábamos, podíamos acertar o equivocarnos; si nos hubiéramos mantenido al margen, nos hubiéramos equivocado seguro, porque la situación no podía ser peor". Esta frase, se me quedó grabada a fuego y me la he repetido miles de veces; como miles de veces me he planteado si uno debe actuar o mantenerse al margen; sobre todo, cuando las cosas no pueden ir peor. Ahora, esa frase vuelve a mi cabeza y pienso que, quizá, podría mantenerme al margen como en otras ocasiones, pero llego a la conclusión de que es mejor actuar, aún a riesgo de equivocarse.

No soy de los que piensa que si uno no participa en la vida política, o si no vota, o si no milita, no puede quejarse. Al contrario, soy un firme defensor de una democracia en la que cada ciudadano tiene derecho a quejarse cuántas veces quiera, le interese o no la política. Pero si uno quiere cambiar las cosas, solo podrá sentirse satisfecho si, desde la humilde posición que cada uno ocupa en la sociedad, puede decirse al final del camino: "hice lo que pude". El fracaso solo puede aceptarse y el triunfo disfrutarse, si cuando uno analiza lo que ha hecho, puede saberse satisfecho de haber colaborado como pudo.

Es por ello por lo que decidí afiliarme al Partido Popular. No sé realmente si al final de cada pequeño camino, que son las elecciones autonómicas, locales, nacionales o europeas, habremos conseguido que, quienes consideramos que tienen mejores aptitudes para gobernar lo hagan, pero estoy seguro de que me sentiré orgulloso de haberlo intentado.

Todos los prejuicios que tenía respecto de los partidos, los he desechado. Bien es cierto que solo conozco uno. Pero en este, en el Partido Popular, se me ha invitado a participar desde el principio, y me siento uno más en el equipo. En ningún momento me han hecho sentir como el advenedizo, o un novato, o una persona sin experiencia. Al revés, me han dado a entender que la poca experiencia que acopio de mis otras facetas de la vida, es válida en este partido, y constituye un grano de arena más para construir un futuro mejor.

No quiero descalificar a nadie, ni hacer este camino con ánimo de venganza o con odio; al contrario. Me siento bien precisamente porque colaboramos para construir sin destruir. Criticamos, claro que criticamos. No se trata de explicar sólo cómo deberían hacerse las cosas, sino también de denunciar lo que se hace mal, lo que está destruyendo nuestro país.

Creía que actuaría con miedo, porque lamentablemente todavía estamos en un país donde te critican si vas en contra de la opinión dominante. Pero me he dado cuenta, que esa opinión no está en la gente, es la que intentan vender algunos medios de comunicación, intentando controlar la opinión pública, indicándonos lo que es o no es políticamente correcto.

Tengo otra frase grabada a fuego, y es el artículo 6 de nuestra Constitución, que tuve que aprender mientras preparaba la oposición y que difícilmente olvidaré: "los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la Ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos".

Hoy, ante todas las dudas acerca de la veracidad de su contenido, sé que es real. Sé que he acertado porque hoy estoy aquí escribiendo esto. De alguna manera estoy demostrando, que actúo como instrumento de participación política y que canalizo a través de mi humilde aportación, la voluntad de los que piensan como yo. Cada palabra del artículo 6 de la Constitución la he visto reflejada en mi experiencia.

Desde que me afilié al partido popular, no sólo he conocido gente que piensa como yo, sino que he conocido personas que, de manera altruista, trabajan para conseguir un objetivo. Personas que creen que hay un futuro mejor para todos, y no solo para unos pocos.

La otra opción que me quedaba, era permanecer al margen, callado. Desde mi perspectiva, ese silencio hubiera sido cómplice de la mentira; como dijo Marco Tulio Cicerón, "la verdad se corrompe tanto con la mentira como con el silencio".


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