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15 de diciembre de 2014


El pasado miércoles, día 10, celebramos en el hotel DOME de la Tablas, la tradicional copa de Navidad del distrito de Fuencarral el Pardo.

Este año nos acompañó, como invitada de honor, una gran mujer, una gran gestora y una mejor política: nuestra Delegada de Gobierno, Cristina Cifuentes.

¡Y como todos los años la fiesta fue un éxito...!


Porque a pesar de que nuestra sociedad está asumida, y es triste reconocerlo, en la apatía: ¡conseguimos reunir a más de 500 afiliados y simpatizantes!.

Fue una velada agradable, con muy buen ambiente y necesaria para reconciliarnos políticamente entre todos. Necesitábamos vernos, hablar y comentar nuestras lógicas dudas, sentimientos encontrados y preocupaciones por todo lo que estamos contemplando y viviendo. Y con una nube negra que nos cubre desde hace meses: la corrupción generalizada de la sociedad y en particular de nuestro partido.

Por esta lógica conmoción, intentamos hacer ver que el Partido Popular no son tres, diez, treinta o 50 golfos, sino un proyecto de principios, de coherencia, de estabilidad y de las cosas bien hechas. Y Cristina Cifuentes quiso dejar muy claro, en su intervención, que tenemos que ir con la cabeza alta por todo lo que hemos hecho por España y los españoles.

La creencia generalizada, entre nuestra gente, es de impotencia ante los múltiples males que azotan nuestra sociedad. Contra el paro, contra la corrupción, contra la ignorancia de muchos políticos, la injusticia o los separatismos. Sin embargo, no sabemos reconocer, que muchos de los grandes avances de nuestro gobierno, de pensamiento y de acción, han salido de la labor y del trabajo de cientos de personas que trabajamos en el Partido Popular por convicción, por creencia en unos ideales y por un claro servicio social a nuestro país.

Este proyecto político luchó sin descanso contra el terrorismo, sacó de una grave crisis política y económica a España en 1996, ha sido dique de contención de las malas políticas practicadas por el PSOE y es el que está sacando a España ahora de la crisis económica y social, y de las ruinas que dejó el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.


Cristiana Cifuentes, que como destaqué en su presentación, lleva años con los colores del PP en el corazón, enarbolando la bandera de la libertad de expresión, de la honradez, de la profesionalidad de los políticos y del buen hacer, es una luchadora innata de este sentimiento.

Destacamos, en nuestras intervenciones, que vivimos en un momento de cambio sustancial en la sociedad española. La irrupción de Podemos, el problema de Cataluña, el fin del bipartidismo, son realidades ineludibles que no van a desaparecer por el simple hecho de que muchos no quieran asumirlas.

Y como no podía ser de otra manera, el acto fue un claro defensor de la Constitución:

Desde que se aprobó la Constitución, España ha vivido los 36 años más fructíferos de su Historia. En un marco de amplias libertades, con alternancia en el poder de los dos grandes partidos hegemónicos, nuestro país ha logrado romper su aislamiento, dar un salto enorme en su modernización y aumentar al mismo tiempo el nivel de vida de sus ciudadanos: un salto hacia adelante que no tiene parangón en Europa. Esto hay que recordarlo ahora, porque algunos de los que defendemos la Carta Magna de 1978, no lo hacemos por conservadurismo ni tradicionalismo, sino porque pensamos que una reforma de la Constitución se debe de hacer en el parlamento y no en los mítines del fin de semana. Desde el consenso y no por el interés de unos cuantos. Porque si queremos reformarla es para que perdure por lo menos otros 36 años más.


Sin embargo, la reforma de la Constitución ni siquiera aparece en la lista de preocupaciones ciudadanas. Pero algunos políticos, como Pedro Sánchez, han llegado y han planteado un problema: la modificación de la Carta Magna, como punto principal de su agenda. Y no saben hablar de otra cosa. Sánchez, parece de ese tipo de políticos que en vez de dedicarse a solucionar los problemas reales que ya tenemos, se dedican a abrir otros nuevos. No me fío de los políticos que son creadores de problemas y que dedican todos sus recursos a arrastrar a los ciudadanos detrás de sus aventuras y fantasías políticas.

Cristiana Cifuentes, como siempre, habló para que se la entendiese: claro, alto y llamando a las cosas por su nombre. Durante la copa, estuvo como es ella: cercana, simpática y repartiendo cariño entre todos nuestros afiliados de Fuencarral-el Pardo. No paró de hacerse fotos. Y lo más importante, la encontramos contenta y animada. El estigma de nuestra Delegada de Gobierno de la Comunidad de Madrid, no podía ser de otra manera.

Por último, quisimos dedicar el brindis a todos los apoderados e interventores del distrito Fuencarral-el Pardo, que con su esfuerzo y trabajo hacen posible que cada comicio electoral sea un éxito de garantía democrática.

El acto que acabó alrededor de la media noche resulto un éxito, tanto de contenido político como de asistencia y amistad. Y no hay palabras para agradecer al equipo del Distrito su gran trabajo, esfuerzo y preocupación, hasta el último minuto, por que todo resultase un éxito de organización, en un momento social en el que reunir a 500 personas podría parece una quimera política.


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