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Fuente ABC - 24 de abril de 2014


El interventor descubre que el Ayuntamiento paga la factura del gas a la funeraria desde 2002.

El Ayuntamiento cargaba ese gasto al presupuesto municipal, que pagan todos los ciudadanos.

Un nuevo escándalo ha sido destapado en las cuentas de Parla. El Consistorio, pagó durante los últimos 12 años los recibos del gas de la funeraria del municipio, que está en manos de una empresa privada. El montante asciende a unos 200.000 euros, que el actual secretario general del PSM, Tomás Gómez, y su sucesor en el Ayuntamiento parleño, José María Fraile, incluyeron en los presupuestos municipales.

Un informe del viceinterventor consistorial, con fecha de 6 de marzo y que obra en poder de este periódico, es el que ha hecho saltar las alarmas en la localidad, una de las más endeudadas de España, en términos comparativos. El documento se revela que efectivamente, el Ayuntamiento ha estado haciendo frente al pago derivado del consumo de gas del tanatorio que gestiona la empresa Servicios Funerarios Parla S. L., y aplicando a sus presupuestos de gastos los importes facturados por este concepto. xx

Es decir, que los ciudadanos parleños, con sus impuestos, abonaban esas facturas, de una media de 1.500 euros cada una, pues ese dinero salía de las arcas municipales. El interventor añade que el Ayuntamiento no tiene la obligación contractual de hacer esos pagos, siendo esta obligación de la empresa adjudicataria.

Las cláusulas del contrato se aprobaron en pleno el 31 de enero de 2002. Hace doce años, cuando Tomás Gómez era el alcalde. Dejó el cargo en noviembre de 2008, cuando le sucedió el que, por cierto, era hasta entonces edil de Hacienda y, por lo tanto, máximo responsable de las cuentas del municipio. El socialista José María Fraile continúa con el bastón de mando.

El informe de las cuentas realizado por el interventor municipal resuelve que, además de que esos pagos no debieron realizarse nunca, ahora el Ayuntamiento puede reclamar su reembolso, pero sólo la parte correspondiente a los últimos cinco años; la de los siete anteriores ha prescrito y, por lo tanto, se ha pagado inútilmente. Esa parte son unos 140.000 euros irrecuperables.

Pero hay más, porque este no es el primer capítulo que se escribe a cuenta de la privatización de la funeraria de Parla. Ya saltó la polémica cuando el Ayuntamiento adjudicó el servicio a una empresa que no fue la que consiguió más puntos en el concurso, sino que se lo dio a otra afín a Izquierda Unida. Eso ocurría, curiosamente, cuando Tomás Gómez acababa de sumar a su gobierno, en minoría, a la coalición comunista.

Concesión bajo sospecha

El pliego, en su cláusula 23, señala entre las obligaciones del concesionario asumir los gastos que origine la explotación de las instalaciones objeto de la concesión. Y, teniendo presente el contenido de la cláusula 25 del propio pliego, continúa el informe del interventor de Parla, donde se regula el régimen sancionador, determina que se considerarán infracciones muy graves no formalizar los contratos de suministro: agua, luz y en su caso gas, con las empresas suministradoras.

Y eso es lo que no ha ocurrido. El Ayuntamiento no cambió la titularidad del contrato del gas del tanatorio, pese a estar en manos privadas, y ahora hay que rendir cuentas.


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